GREC. 
FESTIVAL DE BARCELONA 2022 
 
Entrevista

Carles Fernández Giua
Director
Mivion (Ràdio Sarajevo)
Estreno en Barcelona 
cccb.org/mivion-radio-sarajevo

14 — 16 julio 2022

Mivion (Ràdio Sarajevo es un nuevo documental escénico de La Conquista del Polo Sur. Una propuesta que juega con las posibilidades del lenguaje radiofónico para plantear preguntas sobre lo que significa vivir una guerra en la Europa contemporánea y plantea un juego de espejos entre culturas y generaciones.

 

Hola Carles, es genial poder hablar contigo, ¿Qué significa para ti poder traer Mivion (Ràdio Sarajevo) al CCCB este mes de julio?


Significa el privilegio de poder mostrar otro trabajo de la compañía en un espacio, el CCCB, con el que nos sentimos identificados. Se trata de un espacio vinculado no solo al teatro sino a otras artes como el cine, las artes visuales, la danza la performance. Además, significa la posibilidad de mostrar un trabajo en el que hemos ido más allá, precisamente, en la hibridación de lenguajes. Por ejemplo, en Mivion hemos logrado una combinación más poética entre la acción escénica, la imagen y el texto. También utilizamos sencillas secuencias coreográficas y el lenguaje de los objetos. Todos ellos son ingredientes que constituyen nuestra identidad como compañía y que, en Mivion, hemos buscado potenciar a fondo. Además, en Mivion, el uso de la tecnología también va algo más allá. El montaje prevé que el protagonista no esté presente físicamente en escena sino que transmite, en riguroso directo desde otro lugar, jugando de este modo a recrear el mundo de la radio, esencial en el argumento de la obra.

¿Alguna vez te pones nervioso antes de un espectáculo?


Naturalmente. Siempre. Un espectáculo no está completo hasta que se encuentra con el público. Le falta su razón de ser, los espectadores y espectadoras con quiénes se comparte esa construcción, esas preguntas, esos miedos...

¿De dónde surge la idea original de crear varios espectáculos que se interpretan en repertorio?


Si la pregunta se refiere a la idea de la trilogía sobre la mujer, la historia y la identidad, obras que aún se mantienen en gira, puedo decir que surgió de forma totalmente fluida. Cuando hicimos “Nadia” en 2014, nos dimos cuenta de que queríamos seguir explorando la experiencia de algunas mu- jeres que, a nuestro modo de ver, tuvieran que ver con la experiencia colectiva. Queríamos que hubiera algunas perspectivas más. Y de ahí surgió “Claudia”, basada en la idea de la memoria histórica, un tema totalmente pertinente y actual en España, y luego “Raphaëlle” basada en la actual revolución de las ideas sobre el género. Nos centramos en experiencias individuales que se conecten con procesos colectivos. Las tres obras de la trilogía siguen en gira. Por ejemplo, a principios de 2023 tendremos ocasión de mostrar “Claudia” en los Teatros del Canal, en Madrid.

¿Puedes contarme cómo surge Mivion (Ràdio Sarajevo), qué inspiró esta producción?


La idea de hacer Mivions surgió en unas jornadas organizadas por la Sala Beckett de Barcelona, so- bre el tema de los refugiados en el área del Mediterráneo. Reunieron alrededor de una mesa a jóvenes procedentes sobre todo de Siria y del Magreb. También invitaron a Boban Minic y a su esposa, Dina Minic. Cuando escuché sus palabras, sentí que su experiencia era totalmente actual. Hablaban de cómo el nacionalismo excluyente había contribuido a dividir la sociedad. Hablaban de cómo las palabras habían sido utilizadas para revivir odios y conflictos identitarios del pasado. Esto me im- pactó y compartí esa intensa impresión dentro de la compañía. Llegamos a la conclusión de que aquellas experiencias se conectaban con el presente porque, quizás, vivimos en un momento de auge de los planteamientos nacionalistas, planteamientos que, en cierta medida, implican ver al otro con recelo y miedo. Y rápidamente surgieron las preguntas: ¿Cómo es posible que una sociedad desarrollada llegue al enfrentamiento? ¿Cómo se genera ese odio?

¿Cuál es el mensaje que esperas transmitir con este show y crees que lo has logrado?


Creo que sí, que lo hemos logrado, aunque eso deberá decirlo el público. Nuestros procesos de trabajo son largos y pasan por muchos meandros. Sucede algo que me parece realmente bello: durante la creación del montaje descubrimos aquello de lo que realmente estamos hablando. Eso no significa que no hay una profunda preparación y un cuidadoso trabajo dramatúrgico previo. Significa que en nuestros procesos de trabajo siempre acaba revelándose algo que, al principio, no era claro. En el caso de Mivion, nos dimos cuenta de que se trataba de un montaje sobre la convivencia, sobre sus dificultades pero también sobre la enorme necesidad que tenemos de cuidar la convivencia entre las personas y entre las culturas. La enorme necesidad que tenemos de aprender a escuchar de ver- dad al otro. Mivion se basa también en esta idea de escucha. Nos dejamos guiar por una voz, la de nuestro testimonio, que nos conduce en un viaje a los lugares más oscuros de la realidad europea. Y, en medio de esa oscuridad, descubrimos la fuerza de la vida que siempre encuentra el camino.

Al ensayar un espectáculo, ¿te permites a tí y a tu compañía mucha flexibilidad?


Sí. Partimos de una estructura dramatúrgica previa que ponemos a prueba y enriquecemos en los viajes de documentación para, luego, en los ensayos, volver a cuestionar. En nuestro proceso de trabajo el viaje es un elemento esencial. Es el momento en que nos ponemos en juego en primera persona y nos mezclamos con la realidad de donde procede nuestro testimonio. Buscamos una perspectiva propia que complemente la visión de nuestros protagonistas. En los ensayos, buscamos la manera de hacer llegar el contenido en toda su riqueza y complejidad. No nos asusta para nada esa complejidad: la realidad es compleja y puede ser vista desde muy diversos ángulos.

¿Cuál dirías que ha sido el mayor desafío al que te has enfrentado al dar vida a Mivion (Ràdio Sarajevo)?


Mivion es un montaje que habla de nacionalismo y lo hace en un entorno, Catalunya y España, en que este tema genera conflicto. Ha sido difícil distanciarse del contexto inmediato y de las opiniones personales para no hacer un panfleto, es decir, para no imponer una visión moral. En todo ello nos ha sido de vital ayuda recordar que trabajamos sobre experiencias humanas vividas en primera persona y no sobre opiniones. La opinión sobre los hechos debe formársela el público.

¿Siempre has tenido pasión por el teatro?


Creo que mi pasión por el teatro surgió a los diecisiete años. Era una persona muy tímida y me aconsejaron que hiciera teatro en un grupo de aficionados. Pues bien, desde ese momento, no supe prescindir de esta actividad. Jamás hubiera soñado que podría convertirse en una profesión. A medida que hacía teatro me iba dando cuenta del poder de este arte. Creo que es tan antiguo como el ser humano: necesitamos congregarnos y escenificar, es decir, representar nuestros miedos, nuestras dudas, nuestras vidas de una manera controlada, de una forma asumible. Necesitamos tomar distan- cia de la vida para poder entenderla un poco más.

¿Cómo se originó La Conquesta del Pol Sud y cómo ha cambiado la forma de crear tus espectáculos desde que empezaste?


Fundamos La Conquesta del Pol Sud en 2009, con un montaje cuyo texto, del autor alemán Manfred Karge, dio nombre a la compañía. Al principio, escogíamos textos que tuvieran un fuerte con- tenido social y que, además, plantearan desafíos interesantes para la puesta en escena. Es decir, hay dos elementos que van indisolublemente ligados en mi modo de ver el teatro: cuestiones actuales y vigentes en nuestra sociedad e investigación escénica. Más adelante, necesitamos dar un paso más dentro de esa realidad que queríamos discutir y compartir con el público. De ahí surgió la idea de trabajar con testimonios reales y buscando aproximar el teatro y la investigación periodística. Dicho de otro modo, nos interesa mezclar lo racional y lo emotivo. El análisis con la poesía. Añadiría que trabajamos con otra idea de fondo: en la sociedad actual todo sucede por mediación. Conocemos el mundo a través de intermediarios y pantallas, Versiones de versiones. Por nuestra parte, hemos querido acercar el público a los protagonistas directos de hechos que nos afectan a todos. Es muy diferente escuchar directamente el testimonio de Boban Minic que ver una película sobre su historia interpretada por otras personas. Buscamos que el público entre en contacto directo con experiencias que puedan movilizarle y provocarle preguntas.

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"Permite a los/as protagonistas formularlos de una manera que conduce a ver más claros algunos aspectos de sus propias vidas."

¿Cuáles dirías que han sido las lecciones más valiosas que has aprendido sobre ti y el teatro que creas?


He aprendido el valor de la escucha y la empatía con las personas. Y he aprendido que el arte y la poesía nos otorgan la libertad de reformular la realidad. Cuando trabajamos en la construcción de los textos con nuestras testimonio el hecho de decidir, elegir, formular, ordenar las palabras y los momentos escénicos permite observar con algo de distancia crítica esos hechos. Permite a los/as protagonistas formularlos de una manera que conduce a ver más claros algunos aspectos de sus propias vidas. El escenario nos conduce a la necesidad de tomar decisiones para poder comunicar con nuestros semejantes.

¿Hay algún consejo o sugerencia que ahora pueda ofrecer a tus compañeros creadores de teatro?


Mi consejo sería que construyan. Construir es un apalabra clave. Construir un camino, es decir, una línea de investigación sobre el lenguaje teatral. Que busquen y que no se conformen. La investigación continua, la curiosidad, las ganas de probar... aportan mucha vitalidad a nuestra tarea. Se trata de preguntarse siempre si la forma que hallamos puede conectar con el público. Al final, trabajamos para comunicarnos entre nosotros, para llegar allí donde las palabras no llegan, para hacer visible lo invisible.

Y por último, ¿qué te gustaría que el público se llevara de Mivion (Ràdio Sarajevo)?


Me gustaría que el público se viera en un espejo, que se cuestionara. Que pusiera sus creencias sobre los conceptos como nación, comunidad, pertenencia, identidad en tela de juicio.


Y, por otro lado, en lo emocional, me gustaría que el público experimentara la fuerza de la vida, las ganas de sobrevivir que comunica nuestro testimonio. Me gustaría que el público sintiera y reconociera esa energía dentro de sí y que pensara “realmente, tenemos una gran energía dentro de nosotros”. Tal como Boban mismo dice en la obra: “La vida es como el agua, siempre encuentra el camino”.

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